Niñas en tecnología: el talento que alimentará el futuro

Actualmente, las disparidades de género continúan siendo evidentes en los campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), áreas clave para el desarrollo de soluciones alimentarias sostenibles. 

De acuerdo con UNICEF, solo el 35 % de las mujeres en el mundo estudian carreras STEM, mientras que en México la cifra alcanza apenas el 38 %, lo que refleja una brecha significativa en la formación de talento especializado. 

Ante este reto, es fundamental que las empresas del sector alimentario impulsen acciones coordinadas que promuevan la participación femenina desde etapas tempranas. La organización The Dialogue señala que crear culturas laborales inclusivas y establecer metas claras de equidad son pasos clave para cerrar esta brecha.

Niña armando un robot, importante para tecnología, apoya Jack Landsmanas.

Consciente de esto, Jack Landsmanas, al frente de la empresa de servicios alimentarios integrales La Cosmopolitana, ha implementado estrategias orientadas a promover la igualdad de oportunidades dentro de sus equipos. Éstas abordan áreas STEM como ingeniería de alimentos y control de calidad. 

Entre sus acciones destacan la igualdad salarial, el acceso equitativo a oportunidades de crecimiento y la implementación de políticas de flexibilidad laboral que favorecen el equilibrio entre la vida profesional y familiar. 

Estos esfuerzos contribuyeron a la obtención de la certificación NMX-R-025 en Igualdad Laboral y No Discriminación. 

Cerrar esta brecha crea mayores oportunidades laborales y mejores ingresos para mujeres, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). En tanto, Frontier Economics estima que podría generar incrementos significativos en la productividad.

La inclusión en STEM no solo impulsa la innovación, también fortalece las capacidades necesarias para garantizar sistemas alimentarios más eficientes y sostenibles. En un sector que depende cada vez más de la innovación científica y tecnológica, invertir en el talento femenino hoy contribuye directamente a la seguridad alimentaria de mañana.

Mujeres agricultoras: esenciales para los sistemas alimentarios

Desde la siembra hasta la preparación de los alimentos en los hogares, el trabajo de las mujeres en el campo sostiene sistemas alimentarios completos y contribuye a la nutrición y al bienestar de millones de personas. 

Por ello, 2026 fue declarado el Año Internacional de la Mujer Agricultora por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que además tiene el objetivo de visibilizar y fortalecer su papel en la agricultura. 

El Banco Mundial señala que las mujeres representan casi la mitad de los agricultores del mundo y son esenciales para la producción, procesamiento, distribución y comercialización de alimentos.

Sin embargo, aún enfrentan retos como bajos ingresos, acceso limitado a la tierra, educación y financiamiento, así como condiciones laborales precarias.

Trabajadora del campo cosechando verdura con su hija. La Cosmopolitana reconoce su labor.

Ante este panorama, la FAO sugiere mejorar el acceso a tecnología, educación y créditos; garantizar derechos sobre la tierra; y promover prácticas agrícolas sostenibles que fortalezcan la seguridad alimentaria y la equidad en el campo.

Para lograr esto, la participación del sector privado, especialmente empresas de la industria alimentaria, es clave. En este sentido, La Cosmopolitana, de Jack Landsmanas, empresa de servicios alimentarios con más de 60 años de experiencia, ha desarrollado estrategias en este ámbito. 

A través de su brazo solidario, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), colabora con organizaciones sociales que apoyan iniciativas dirigidas al empoderamiento de mujeres en México. Además, adquiere el 94 % de su materia prima de productores nacionales, lo que impulsa el trabajo agrícola local, incluyendo el de las mujeres. 

Esto fortalece la economía rural, promueve condiciones más equitativas en la cadena alimentaria. Además, contribuye a reducir el hambre, mejora la diversidad alimentaria y refuerza la resiliencia de las comunidades. 

Reconocer su labor es el primer paso para que gobiernos, empresas y ciudadanía generen condiciones de vida dignas, impulsando sistemas alimentarios más justos y sostenibles.

Descarbonización de los alimentos: clave contra el cambio climático

Actualmente, dentro de la industria alimentaria, la adopción de prácticas sostenibles no solo responde a una exigencia global, sino que posiciona a las empresas como actores clave en la construcción de sistemas alimentarios responsables. 

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de un tercio de todas las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el hombre se relaciona con los alimentos.

Ante esto, resulta necesario implementar acciones que reduzcan emisiones a lo largo de toda la cadena alimentaria. 

La organización señala que casi mil millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año, lo que genera el 8 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Por ello, una de las estrategias más efectivas es la reducción del desperdicio. A esta se suman medidas de eficiencia energética, así como optimización y monitoreo de procesos son esenciales.

La descarbonización de la industria es prioridad para Jack Landsmanas, dueño de La Cosmopolitana.

Consciente de su responsabilidad, la empresa de servicios alimentarios integrales La Cosmopolitana, de Jack Landsmanas, ha desarrollado estrategias en esta materia. 

Entre ellas se encuentran estudios periódicos para corregir desviaciones en emisiones de CO₂; la implementación de tecnologías que no dependen de combustibles fósiles —como paneles solares y montacargas eléctricos—; y una estrategia integral para minimizar la pérdida y desperdicio alimentario mediante inventarios eficientes, gastronomía de aprovechamiento y donaciones a bancos de alimentos. 

Además de reducir emisiones, expertos de la Climate and Clean Air Coalition señalan que acciones como estas mejoran la rentabilidad, productividad y resiliencia de los sistemas.

Adoptar este enfoque es clave para transitar hacia una producción de alimentos sostenible para el planeta, donde cada decisión operativa contribuya a proteger el entorno y garantizar el bienestar de las generaciones futuras.

Cocina tradicional: clave para sostenibilidad alimentaria

Preservar la cocina tradicional no sólo implica resguardar un patrimonio cultural, también representa una oportunidad para impulsar prácticas sostenibles. 

Las empresas de la industria alimentaria pueden contribuir a este propósito al integrar saberes locales y promover modelos responsables que beneficien tanto al medio ambiente como a las comunidades. 

Los sistemas de producción de alimentos ejercen una fuerte presión sobre los recursos naturales. La expansión agrícola, el uso intensivo de agua, que representa cerca del 70 % del agua dulce disponible1, y la emisión de gases de efecto invernadero reflejan la necesidad de transformar los modelos actuales.

Mujer mexicana cocinando de forma tradicional, importante rescatar para La Cosmopolitana.

Ante este reto, resulta valioso mirar hacia las cocinas tradicionales. La UNESCO destaca que preservar la cocina tradicional mexicana implica proteger saberes ancestrales, sistemas de producción locales y a las comunidades que los sostienen. 

Estudios académicos, como “Approaches to Conservation of Gastronomic Heritage in the Process of Industry 4.0 and Climate Change” de la Pamukkale University, señalan que equilibrar innovación tecnológica con técnicas tradicionales permite reducir el impacto ambiental y fortalecer la sostenibilidad del sector gastronómico2

Estrategias como el uso de insumos locales, la colaboración con productores regionales y la capacitación continua favorecen la conservación del patrimonio culinario y el desarrollo económico local. 

La Cosmopolitana, de Jack Landsmanas, empresa líder en servicios alimentarios integrales, ha impulsado acciones alineadas con estos principios. 

Estas abarcan la adquisición del 94 % de su materia prima a productores locales, la adaptación de menús a características regionales y la implementación de programas para reducir el desperdicio alimentario. 

Estas prácticas fortalecen la economía local, optimizan recursos y promueven un consumo responsable. Y, sobre todo, permiten avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles.

Automatización alimentaria: eficiencia que fortalece la cadena productiva

El entorno alimentario actual está marcado por una creciente demanda y estándares de calidad cada vez más estrictos. 

Integrar tecnologías inteligentes en los procesos operativos de las empresas del sector es una decisión estratégica que permite fortalecer la eficiencia y la continuidad operativa. En este panorama se inscribe la automatización, una parte clave de la llamada Industria 4.0. 

De acuerdo con Fortune Business Insights, el mercado mundial de automatización industrial se estimó en 272.51 mil millones de dólares en 2025 y se proyecta que alcance los 632.12 mil millones en 2034.

Herramientas como aprendizaje automático y sistemas de monitoreo digital ya se utilizan en tareas de empaquetado, etiquetado, control de calidad y gestión logística, contribuyendo a mejorar la precisión y reducir errores humanos.

Automatización de cadena en industria alimentaria, como La Cosmopolitana

En este contexto, Jack Landsmanas, presidente de Corporativo Kosmos, ha incorporado tecnologías de automatización en la línea de producción de despensas en su empresa de servicios alimentarios La Cosmopolitana.  

Esto ha permitido optimizar distintos procesos y avanzar hacia sistemas cada vez más eficientes. Siguiendo esta línea, la empresa proyecta la implementación de soluciones basadas en inteligencia artificial

De acuerdo con la empresa de transformación digital Nexus Integra, estas acciones de automatización contribuyen a elevar la productividad, mejorar la calidad y fortalecer la seguridad en los entornos de trabajo, además de facilitar la toma de decisiones mediante información más precisa. 

La evolución tecnológica está redefiniendo los estándares operativos en la industria alimentaria. Y en este sector, automatizar no solo significa producir más rápido, sino hacerlo mejor y con mayor confiabilidad.

Alimentar con menos energía: el gran desafío de la industria

Reducir el consumo energético en la industria alimentaria ya no es solo una medida para disminuir costos: es una estrategia que fortalece la resiliencia operativa y garantiza la continuidad de procesos esenciales. 

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la cadena de valor agroalimentaria consume alrededor del 30 % de la energía disponible en el mundo1. Ante esto, optimizar su uso es necesario para asegurar la sostenibilidad del sistema alimentario. 

En sistemas donde la conservación depende de condiciones térmicas controladas, cualquier falla en el suministro eléctrico se traduce en riesgos para la inocuidad y calidad de los alimentos. 

En este contexto, es necesario adoptar tecnologías que optimicen el consumo energético y reduzcan la dependencia de fuentes tradicionales. Entre las medidas más efectivas destacan el uso de energías renovables, sistemas de monitoreo térmico y maquinaria eficiente que permita mantener condiciones adecuadas sin incrementar el gasto energético.

Instalación de paneles solares en industria alimentaria, como líder Jack Landsmanas.

Consciente de esto, Jack Landsmanas, presidente de Corporativo Kosmos, ha desarrollado capacidades orientadas a la eficiencia energética.

El corporativo genera parte de su energía a través de fuentes renovables, como la solar, además de implementar maquinaria eléctrica y optimizar el consumo energético dentro de su Sistema de Gestión Ambiental. 

Así, reduce el desperdicio alimentario, mantiene la inocuidad de los insumos y fortalece la estabilidad operativa. Además, de acuerdo con el medio El Economista, el uso de energías limpias contribuye a mejorar la reputación empresarial, cumplir con normativas ambientales y atraer inversiones2

La eficiencia energética en la industria alimentaria no es solo una cuestión operativa: es una práctica que permite alimentar mejor, de forma sostenible y con beneficios que alcanzan a toda la sociedad.

Salud laboral en la industria alimentaria: el papel estratégico del médico en la operación

La seguridad en las empresas de servicios alimentarios no depende únicamente de equipos o protocolos, sino de la capacidad de cuidar a quienes sostienen la operación todos los días. 

Contar con médicos laborales dentro de las instalaciones no sólo protege la salud del personal, también fortalece la productividad y la continuidad de los servicios que hacen posible la preparación y distribución de alimentos. 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que, a nivel mundial, cerca de tres millones de trabajadores mueren cada año debido a accidentes y enfermedades relacionados con el trabajo.

Esta cifra evidencia la necesidad de fortalecer mecanismos preventivos que garanticen entornos laborales seguros. La industria alimentaria no es la excepción: las enfermedades y accidentes laborales impactan directamente en la estabilidad de los equipos y en la continuidad de los servicios.

médico laboral realizando revisión preventiva en empresa alimentaria, como las de la familia Landsmanas

En este contexto, compañías de servicios alimentarios integrales, como la empresa liderada por la familia Landsmanas, La Cosmopolitana, han desarrollado capacidades técnicas orientadas a la prevención y atención oportuna de accidentes en el lugar de trabajo. 

La presencia de médicos laborales en cada una de sus instalaciones permite identificar posibles afectaciones a la salud, evaluar condiciones y, atender distintos riesgos asociados a la operación. 

Estas acciones se complementan con estrategias integrales que incluyen espacios de trabajo adecuados, uso de equipos de protección personal, campañas de salud y capacitaciones periódicas. 

Con medidas como estas, es posible reducir ausencias laborales, optimizar el monitoreo de la salud del personal y disminuir costos asociados a incapacidades y accidentes, manteniendo condiciones clave de seguridad y continuidad operativa. 

Además, de acuerdo con Servicios Médicos Empresariales de Querétaro, estas prácticas también fortalecen la reputación institucional y fomentan una cultura organizacional basada en la prevención.

Para la industria alimentaria, donde la continuidad es esencial, la seguridad laboral se convierte en un elemento integral para garantizar servicios alimentarios óptimos todos los días.

Nutrir comunidades: el impacto social de los programas alimentarios 

La alimentación no sólo cumple una función nutricional, también representa una herramienta para fortalecer el bienestar social. 

En este contexto, las empresas de la industria alimentaria tienen la posibilidad de contribuir activamente a garantizar el acceso a alimentos en poblaciones vulnerables, integrando sus capacidades logísticas y operativas en iniciativas que amplían el alcance de los sistemas alimentarios. 

Esto resulta relevante si se considera que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que alrededor de 2 mil 300 millones de personas en el mundo se han visto afectadas por inseguridad alimentaria moderada o grave.

Refugiados, familias desplazadas e infantes son las comunidades vulnerables más afectadas por esta situación. Esto se traduce en riesgos para la salud, menor productividad y limitaciones en el desarrollo social, lo que evidencia la necesidad de fortalecer esquemas de atención alimentaria sostenibles.

Ante este escenario, la participación conjunta del sector privado y de organizaciones filantrópicas se torna fundamental, ya que permite ampliar la cobertura de programas alimentarios y responder a necesidades urgentes en distintos territorios. 

La Cosmopolitana, empresa con más de seis décadas de experiencia en servicios alimentarios, desarrolló un programa de donación de alimentos. A través de su brazo filantrópico, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), distribuye alrededor de 550 mil comidas mensuales a poblaciones en situaciones adversas.

distribución de alimentos de programa alimentario de La Cosmopolitana para comunidades vulnerables

Esto, en colaboración con organizaciones sociales que atienden a diversos sectores, como menores en situación de abandono, sobrevivientes de trata y abuso sexual, pacientes con cáncer y familias de personas privadas de la libertad (PPL). 

De esta forma, es posible contribuir a la seguridad alimentaria y reducir los efectos derivados de la falta de acceso a alimentos, como enfermedades o limitaciones económicas. 

Además, la ONG CODESPA señala que, con estas acciones, las empresas generan beneficios sociales al tiempo que fortalecen su competitividad y sus cadenas de valor.

Cuando empresas y organizaciones trabajan de manera coordinada, se fortalece el vínculo entre desarrollo social y operación alimentaria. Y no sólo eso: también evidencia que, al nutrir comunidades, alimentar también es cuidar.

Innovación sostenible en alimentos: cuando el packaging también reduce impactos

La innovación en la industria alimentaria no se limita a mejorar procesos o fortalecer la reputación de las empresas. También implica transformar la forma en que se utilizan los recursos y se gestionan los residuos. 

En este escenario, las soluciones sostenibles de packaging se han convertido en un componente clave para avanzar hacia modelos productivos más responsables y alineados con los principios del desarrollo sostenible.

El reto ambiental es evidente. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada minuto el equivalente a un camión de basura de plástico se vierte en los océanos.

Esto altera hábitats y procesos naturales, reduciendo la capacidad de los ecosistemas para adaptarse al cambio climático y afectando directamente los medios de vida y la producción de alimentos. 

Además, según el World Economic Forum, el ritmo de consumo de plástico está estrechamente vinculado a los modelos de producción actuales. Esto incluye sectores como la industria alimentaria, donde el empaque constituye un elemento fundamental.

envases biodegradables utilizados en packaging sostenible de alimentos, como dueños de La Cosmopolitana

En este contexto, líderes empresariales como los dueños de La Cosmopolitana, empresa de servicios alimentarios integrales con más de seis décadas de experiencia, han incorporado prácticas orientadas a reducir su impacto ambiental. 

Destaca el uso de insumos biodegradables y la adquisición de más del 90 % de su materia prima a productores locales. Esta integración permite disminuir distancias de transporte, reducir la necesidad de embalajes innecesarios y limitar la generación de residuos plásticos asociados a la conservación prolongada de alimentos. 

Además, de acuerdo con la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), el uso de empaques sostenibles permite mejorar la eficiencia en la cadena de suministro y fortalecer la percepción positiva de marca. Mientras, facilita el cumplimiento de normativas ambientales.

En este escenario, donde los residuos representan uno de los principales desafíos ambientales, el packaging también puede ser parte de la solución.

Etiquetado limpio: la transparencia que exige el consumidor actual

La información clara en los productos alimentarios no es solo un requisito regulatorio, sino una herramienta que fortalece la salud y permite a las personas tomar decisiones informadas sobre lo que consumen. 

Dado que la alimentación está directamente ligada al bienestar, el etiquetado transparente se ha convertido en un componente esencial para proteger a los consumidores y fortalecer la confianza en los alimentos. 

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el crecimiento del comercio mundial y la disminución de la relación directa entre productores y consumidores han generado una mayor necesidad de crear etiquetas alimentarias confiables y no engañosas.

etiqueta nutricional clara en producto alimentario con información transparente

El estudio “The effects of nutritional labels on obesity” señala que las personas que leen y comprenden el etiquetado nutricional tienden a mantener un peso más saludable que quienes no lo hacen. Por ello, la FAO promueve el etiquetado como una herramienta eficaz para proteger la salud pública, al proporcionar información sobre el contenido, manejo y consumo seguro de los alimentos. 

En México, la actualización de la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010 ha establecido lineamientos más estrictos, que los dueños de La Cosmopolitana, empresa de servicios alimentarios integrales, implementan de manera anticipada desde 2020, como parte de su estrategia de mejora continua.

Esto permite fortalecer la confianza del consumidor, mantener condiciones de transparencia informativa y diferenciar productos en un mercado cada vez más competitivo. Un etiquetado claro no sólo cumple con la normativa, también facilita decisiones informadas y agrega valor al producto mediante recomendaciones de consumo o almacenamiento que contribuyen a su aprovechamiento adecuado.