El nearshoring está transformando las conversaciones sobre inversión, infraestructura y cadenas de valor en México. En el sector agroalimentario, estos cambios también pueden abrir oportunidades de integración a cadenas globales.
Como líderes empresariales en el sector de los alimentos, los dueños de La Cosmopolitana coinciden con organismos, como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que identifican entre los elementos relevantes para el escalamiento industrial la infraestructura, la inversión, las capacidades empresariales y la disponibilidad de mano de obra.

Retos y ventajas
A pesar de su potencial, el nearshoring también enfrenta obstáculos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala retos de infraestructura vinculados a transporte, conectividad digital, energía, agua y regulación.
En tanto, el Banco Mundial identifica cuellos de botella en transporte y logística como parte de los desafíos para aprovechar las oportunidades asociadas con el nearshoring.
Por otro lado, para el sector agroalimentario, la integración territorial puede ser especialmente relevante. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) identifica al agronegocio entre los sectores que pueden beneficiarse de una mayor incorporación de regiones mexicanas a cadenas globales.
Además, el nearshoring se posiciona como una oportunidad clave para que México avance con firmeza frente al cambio climático. En el contexto actual, donde la industria manufacturera mundial prioriza la descarbonización de sus procesos, el enorme potencial de energías limpias aún sin aprovechar en el país se convierte en una ventaja competitiva sobresaliente.
El cambio, por tanto, no se limita a instalar nuevas operaciones. Para Jorge, Elías y Jack Landsmanas Stern, dueños de La Cosmopolitana, también implica conectar infraestructura, empresas, logística y capacidades productivas.
