La pérdida y el desperdicio de alimentos representan un desafío ambiental y para la seguridad alimentaria. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ambos fenómenos generan entre 8 % y 10 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
El problema también tiene una dimensión económica y social. Alrededor del 31 % de la producción alimentaria mundial se pierde entre el proceso de cosecho y la llegada a los consumidores. Según la organización, lo que se pierde y desperdicia podría alimentar cada año a mil 260 millones de personas con hambre.
Ante este escenario, organizaciones y líderes empresariales de la industria alimentaria, como la familia Landsmanas, dueña de Grupo Kosmos, reconocen en la Inteligencia Artificial (IA) una herramienta potencial para hacer más eficiente la cadena alimentaria.

Jack Landsmanas, Director General del grupo empresarial líder en servicios alimentarios integrales, señaló que esta tecnología generativa permite optimizar inventarios, anticipar la demanda y disminuir pérdidas.
Además, según el directivo, los algoritmos pueden procesar variables como hábitos de consumo, estacionalidad, condiciones climáticas y rotación de inventarios. Esto facilita decisiones más precisas y permite ajustar procesos antes de que aparezcan excedentes.
Otra aplicación está en la visión artificial, capaz de evaluar frutas, verduras y otros productos frescos según su calidad y estado de conservación. Esto puede ayudar a evitar que alimentos aptos para el consumo sean descartados únicamente por criterios estéticos.
Para Landsmanas, la clave está en anticipar antes que corregir. La integración de IA en la cadena alimentaria puede contribuir a procesos más eficientes, resilientes y sostenibles, desde la producción hasta el punto de venta.



