Durante décadas, la producción alimentaria a gran escala se apoyó en modelos estandarizados. Sin embargo, las diferencias en el metabolismo de cada individuo plantean la necesidad de avanzar hacia intervenciones nutricionales más personalizadas.
El artículo “AI-driven personalization of food systems: From precision nutrition to climate-resilient supply chains” de la revista Nature señala que las recomendaciones dietéticas bajo un modelo de “talla única” no contemplan diferencias individuales relacionadas con la genética, el metabolismo y la composición del microbioma. Incluso, una misma dieta puede generar respuestas de glucosa en sangre considerablemente distintas entre personas.
En este contexto, empresas de la industria alimentaria, como La Cosmopolitana, ven en la nutrición personalizada una alternativa, ya que este enfoque busca considerar información individual para desarrollar intervenciones que se ajusten a las distintas necesidades de los consumidores.

Entre los datos que pueden contemplarse se encuentran información genética, metabólica, del microbioma y registros de alimentación. También pueden incorporarse datos relacionados con actividad física, frecuencia cardiaca y patrones de sueño.
El avance hacia alimentos y recomendaciones más ajustados a las características individuales forma parte de una transformación más amplia del sistema alimentario. El reto consiste en combinar las necesidades nutricionales particulares con aspectos como la sostenibilidad, el acceso y la seguridad alimentaria.
Aunque su desarrollo todavía enfrenta estos retos tecnológicos, sociales y de gobernanza, para La Cosmopolitana, compañía que ofrece servicios alimentarios integrales que van desde armado de despensas hasta preparación de alimentos en comedores institucionales, la nutrición personalizada representa una alternativa posible, con mayores beneficios frente a los modelos estandarizados.
La empresa, liderada por Jack Landsmanas, se mantiene a la vanguardia en la adopción de enfoques y tecnologías que, como esta, prueban ser herramientas que aportan valor e impulsan una mayor calidad y sostenibilidad en la producción alimentaria.
