Alimentar a las niñas para transformar el futuro: nutrición y oportunidades

Los dueños de La Cosmopolitana, empresa de servicios alimentarios integrales líder en México, reconocen que la alimentación durante la infancia media y la adolescencia está relacionada con aspectos clave del desarrollo.

En el caso de las niñas y adolescentes, las deficiencias nutricionales pueden adquirir una relevancia particular, mientras que el entorno escolar influye en las decisiones alimentarias y en la formación de hábitos.

Niña comiendo en comedor escolar. Los dueños de La Cosmopolitana apoyan a niñas mexicanas.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advierte que alrededor del 21% de las y los adolescentes escolarizados consume verduras menos de una vez al día, mientras que 34% consume fruta con esa misma frecuencia. Además, 42% bebe refrescos azucarados diariamente y 46% consume comida rápida al menos una vez por semana.

En este sentido, las niñas adolescentes pueden ser especialmente vulnerables a determinadas carencias de micronutrientes, como el hierro, debido, entre otros factores, a un acceso limitado a alimentos nutritivos, información o servicios relacionados con la nutrición.

Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la anemia afecta globalmente al 30% de las mujeres de entre 15 y 49 años y que las adolescentes menstruantes se encuentran entre los grupos principalmente afectados.

El espacio escolar adquiere así un papel relevante, pues influye en qué tan accesibles, deseables y convenientes resultan determinados alimentos. Asimismo, es un lugar donde pueden desarrollarse hábitos que permanezcan durante toda la vida.

Ante este escenario, para Elías y Jack Landsmanas Stern, dueños de La Cosmopolitana, resulta crucial impulsar acciones que favorezcan:

  • Educación en alimentos y nutrición
  • Estándares de alimentación saludable
  • Promoción del consumo de frutas y verduras
  • Regulaciones para proteger el ambiente alimentario escolar

La nutrición de niñas y adolescentes no depende únicamente de elecciones individuales. La disponibilidad de alimentos, la educación nutricional y las condiciones del entorno escolar forman parte de un contexto que puede influir en los hábitos y oportunidades durante una etapa determinante del desarrollo.