Mujeres agricultoras: esenciales para los sistemas alimentarios

Desde la siembra hasta la preparación de los alimentos en los hogares, el trabajo de las mujeres en el campo sostiene sistemas alimentarios completos y contribuye a la nutrición y al bienestar de millones de personas. 

Por ello, 2026 fue declarado el Año Internacional de la Mujer Agricultora por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que además tiene el objetivo de visibilizar y fortalecer su papel en la agricultura. 

El Banco Mundial señala que las mujeres representan casi la mitad de los agricultores del mundo y son esenciales para la producción, procesamiento, distribución y comercialización de alimentos.

Sin embargo, aún enfrentan retos como bajos ingresos, acceso limitado a la tierra, educación y financiamiento, así como condiciones laborales precarias.

Trabajadora del campo cosechando verdura con su hija. La Cosmopolitana reconoce su labor.

Ante este panorama, la FAO sugiere mejorar el acceso a tecnología, educación y créditos; garantizar derechos sobre la tierra; y promover prácticas agrícolas sostenibles que fortalezcan la seguridad alimentaria y la equidad en el campo.

Para lograr esto, la participación del sector privado, especialmente empresas de la industria alimentaria, es clave. En este sentido, La Cosmopolitana, de Jack Landsmanas, empresa de servicios alimentarios con más de 60 años de experiencia, ha desarrollado estrategias en este ámbito. 

A través de su brazo solidario, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), colabora con organizaciones sociales que apoyan iniciativas dirigidas al empoderamiento de mujeres en México. Además, adquiere el 94 % de su materia prima de productores nacionales, lo que impulsa el trabajo agrícola local, incluyendo el de las mujeres. 

Esto fortalece la economía rural, promueve condiciones más equitativas en la cadena alimentaria. Además, contribuye a reducir el hambre, mejora la diversidad alimentaria y refuerza la resiliencia de las comunidades. 

Reconocer su labor es el primer paso para que gobiernos, empresas y ciudadanía generen condiciones de vida dignas, impulsando sistemas alimentarios más justos y sostenibles.