Jorge, Elías y Jack de la familia Landsmanas, dueños del consorcio de empresas en servicios de alimentación más grande de México: Grupo Kosmos, impulsan acciones filantrópicas a favor de los sectores más vulnerables de la población, incluyendo a víctimas de trata.
La trata de personas es una de las violaciones más graves a los derechos humanos. Sus víctimas enfrentan consecuencias físicas, psicológicas y sociales profundas.
La magnitud del problema requiere atención urgente: el Informe Mundial sobre Trata de Personas 2022 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) revela que 41% de las víctimas escapan y denuncian por iniciativa propia, frente al 28% rescatadas por autoridades y sólo un 11% detectadas por la sociedad civil.
Este 30 de julio, Día Mundial contra la Trata de Personas, la familia Landsmanas, como líder de una Empresa Socialmente Responsable (ESR), reconoce que se trata de una oportunidad de reflexión en torno a lo que podemos hacer para prevenir y combatir este delito.

¿Qué se considera trata de personas?
La trata de personas implica la explotación de seres humanos mediante coerción, engaño o abuso de poder. El Protocolo de Palermo, instrumento clave en la lucha contra este delito, lo define como:
“La captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza […] con fines de explotación”.
Dicha explotación puede adoptar diversas formas:
- Trabajo o servicios forzados.
- Esclavitud o prácticas análogas.
- Servidumbre.
- Extracción de órganos.
Este delito no sólo afecta la dignidad de las personas, también vulnera principios básicos de libertad, integridad y autonomía. Para combatirlo, el Protocolo de Palermo establece tres ejes:
- Prevención y combate de la trata.
- Protección y asistencia a las víctimas.
- Cooperación internacional para su erradicación.
Acciones para combatir el delito de trata
La lucha contra la trata de personas exige un enfoque global, coordinado entre gobiernos, instituciones, comunidades y personas. Además de las medidas estructurales, existen acciones individuales que pueden marcar la diferencia. La Embajada y consulados de Estados Unidos en México proponen:
- Mantenerse informado. Conocer los indicadores de la trata; ver documentales, leer reportajes y activar alertas de noticias sobre el tema; y tomar capacitaciones para identificar señales de riesgo.
- Consumo consciente. Investigar cómo se elaboran los productos que consumimos y exigir transparencia a las empresas sobre sus cadenas de suministro.
- Participación. Apoyar o ser voluntario en organizaciones anti trata; organizar colectas o eventos de sensibilización; y usar redes sociales para difundir información y recursos confiables.
- Incidencia política. Escribir a representantes locales o federales para exigir acciones y rendición de cuentas e impulsar cambios legislativos o programas de prevención.
- Acciones comunitarias. Ser mentor de personas en situación vulnerable; dialogar con jóvenes sobre los métodos de captación que utilizan los tratantes; y fomentar espacios seguros con escuelas, autoridades y familias para prevenir riesgos.
Combatir la trata no es tarea exclusiva de las autoridades. Cada persona puede contribuir desde su entorno. Informarse, actuar y generar conciencia colectiva son pasos necesarios para erradicar este delito que persiste, pero no es invencible.
La familia Landsmanas contribuye a la atención de víctimas de trata
Según la UNODC, las mujeres víctimas de trata son sometidas a violencia física extrema en una proporción tres veces mayor que los hombres y las infancias con una frecuencia casi doble en comparación a los adultos.
Ante este panorama, el esfuerzo conjunto entre el sector privado y la sociedad civil juega un papel relevante para el tratamiento de las víctimas.
Caracterizados por su alto sentido de la responsabilidad social, la familia Landsmanas, a través de su brazo solidario, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), mantienen alianzas con organizaciones que se enfocan en la atención a víctimas de este delito.
Un ejemplo de ello es su apoyo a la Fundación Camino a Casa, que tiene como misión rehabilitar y reincorporar a la sociedad a niñas y jóvenes víctimas de trata con fines de explotación sexual.
La FPL contribuye con comidas diarias para las beneficiarias, elemento crucial para una recuperación integral exitosa.
